“La cerámica es una arquitectura construible a escala manual”
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“La cerámica es una arquitectura construible a escala manual”
José Jorge Sánchez Muñoz, egresado de Arquitectura y de la Maestría en Desarrollo Humano, recibió el Premio Internacional de Arte Medusa 2026 en la categoría Artista Consagrado. No es para menos: ha desarrollado toda una trayectoria en la cerámica artística.
Édgar Velasco
Cuando José Jorge Sánchez Muñoz llegó al ITESO, lo hizo para estudiar Arquitectura. Estaba por terminar la carrera cuando Blanca Goens, quien fuera su profesora de arte en la preparatoria, lo invitó a trabajar la cerámica, un material que no le agradaba. “Me gustaba la pintura al óleo”, recuerda Sánchez, y luego, comparte, todo cambió “de repente, ya al estar en los talleres”. Ahí, en el contacto con los materiales, descubrió algo que no conocía: en la cerámica hay todo un universo que va más allá de la cerámica utilitaria o la artesanal. Comenzó así un camino que suma ya 28 años y durante el que ha cosechado muchos premios y reconocimientos por su propuesta de cerámica artística, el más reciente es el Premio Internacional de Arte Medusa, que recibió hace unas semanas al ser reconocido en la categoría Artista Consagrado.
Una vez concluidos sus estudios de Arquitectura, decidió voltear completamente a la cerámica. Estudió en la Greenwich House Pottery y en la YWCA, en Nueva York; en la Escuela Superior de Educación, en Lisboa, y en el Centro de Artes Visuales, en Montreal. Después, regresó a la universidad. “Me tocó ser, si no el primero, uno de los primeros maestros de cerámica y barro en el ITESO”, recuerda, así como las distintas sedes que ha tenido el taller dentro del campus. “Empezamos los cursos en un edificio que ya no existe que le decían el Gallinero, ahí dábamos barro. Un tiempo estuvo en la planta baja del Edificio W; también en otro edificio, al fondo del campus, que ya derrumbaron; luego donde ahora están los talleres de talabartería; atrás de la biblioteca, en las cabañas del padre Coronado; fue un éxodo, por todos lados”. Pero todo viaje tiene su destino: desde hace unos años, el taller de cerámica está albergado en el Edificio de Cultura y Arte (V). “Es un taller extraordinario: tenemos tres hornos, mesas de trabajo, espacios de almacenamiento”, dice Sánchez Muñoz, para quien la difusión de la cerámica, sobre todo de la artística, “es una labor que me ha gustado mucho. Es muy interesante, porque hay que marcar la pauta entre la artesanía, que es muy valiosa para la cultura, y la cerámica artística”.
Aunque ha ejercido la arquitectura con proyectos —“obra no, porque no tengo tiempo para administrar una obra”—, su vocación se decantó por la escultura. “La escultura es mi arquitectura manual, porque mis piezas son construcciones con calados que hay que cuidar muy bien para que la pieza se sostenga”. Por eso, no hay siquiera un asomo de duda cuando afirma: “La cerámica es una forma de arquitectura en una escala manual. Me gusta meterme en mis piezas e imaginarlas como edificios”.
Al hablar de la cerámica artística, dice que la ve en dos vías: “Por un lado, está lo que haces: tu estilo, lo que quieres expresar a nivel emocional, el diseño. Por el otro, está la parte técnica: yo diseño mis esmaltes, la fórmula de la pasta con la que trabajo es mía, eso es lo que fui a aprender porque yo tenía necesidad de aprender para jugar, experimentar con las formas, las texturas y la técnica”. Y en ese terreno, remata, “la cerámica es infinita”.
Cuando Sánchez regresó al ITESO no sólo fue para dar clases, sino también para recibirlas: cursó la Maestría en Desarrollo Humano —programa que este año está de fiesta por su 50 aniversario—, estudios que le sirvieron para indagar por otras vetas con su oficio cerámico. “Hice mi tesis sobre la expresión de las emociones a través del arte. Yo tenía muchas ganas de hacer una maestría y cuando vi el programa, me encantó porque era como darme un regalo personal”, cuenta y agrega que trata de transmitir a su estudiantado los conocimientos que adquirió en la maestría. “Tienen mucha necesidad de expresarse. Creo que desde la Universidad podemos favorecer el desarrollo pleno de los estudiantes y apoyar en la formación de buenas personas, de seres humanos de calidad”, afirma y califica como extraordinario el impulso y el apoyo que da el ITESO a proyectos como el taller de cerámica. “Tener esta formación artística de primer nivel, en instalaciones que te permiten tener esa calidad en los trabajos, me parece fabuloso”.
Los múltiples premios y reconocimientos que ha recibido a lo largo de su trayectoria no son impedimento para que Sánchez siga pensando en proyectos. Por ejemplo, cuenta que está buscando cómplices para organizar una bienal de cerámica en Guadalajara y traer artistas de todo el país. “Hay mucho por hacer. Eso me motiva a seguir explorando y a seguir trabajando. Estoy feliz de estar en el ITESO, mi alma mater, donde aprendí arquitectura, donde he trabajado y donde me siento cobijado y motivado para seguir mejorando. Es fabuloso, estoy feliz de estar aquí”, concluye el artista.
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